background
«Pintar un mural es aprender haciendo»
2000.06.29

ENRIQUE LINAZA / PINTOR y MURALISTA LEONES
Su fascinación por la pintura mural se remonta a la infancia, cuando contemplaba fascinado los frescos de San Isidoro y las grandes obras realizadas por Vela Zanetti en León. A partir del lunes intentará transmitir sus conocimientos a 30 alumnos, con los que realizará un gran mural en la residencia VIrgen del Camino.


LEON. –«La forma de aprender haciendo es la que más me interesa». Así piensa el pintor y muralista leonés Enrique Linaza, quien a partir del próximo lunes, y durante todo el mes de julio, impartirá un curso practico de muralismo organizado por Renfe y la Fundación Vela Zanetti, con la colaboración de la Escuela de Arte de León y la Residencia Virgen del Camino.

Linaza nació en León en 1949, ha vivido muchos años en Madrid y, después de viajar por medio mundo –pintando, estudiando, realizando investigaciones sobre pintura mural y dando cursos–, por diversos avatares decidió fijar su residencia en Linares (Jaén). «Como pintor casi me da igual vivir en cualquier sitio, porque al final siempre tienes que ir a donde haces los murales».

En realidad empezó estudiando Arquitectura, luego hizo Bellas Artes y completó su formación en la Escuela de Grabada. «Siempre me ha interesado la relación entre arquitectura y pintura, y quizá esa formación o deformación arquitectónica fue lo que primero me llamó la atención en cuanto al muralismo. lmagino que también el hecho de haber conocido, en mi infancia, la obra de Vela Zanetti y la pintura románica de León».

Hace unos 20 años que Linaza decidió dedicarse en serio a la pintura mural. «Siempre tuve la idea de viajar a México, que para mi era un poco la meca del muralismo, el país donde en el siglo XX se ha hecho más pintura mural». Y a México se fue en 1983. Estuvo un mes, tiempo suficiente para contactar con algunos de los grandes muralistas supervivientes (Arnold Belkin, Reyes Mesa, la viuda de Siqueiros, Angélica, quien le puso en contacto con la gente que todavía estaba haciendo pintura mural en el país...). En 1984 volvió para realizar una investigación sobre la historia del muralismo en la Universidad Autónoma de México. Su estancia en el país, que en principio iba a durar unos meses, se prolongó durante tres años. Desde allí aprovechó para hacer algunas visitas esporádicas a Estados Unidos, donde tomó contacto con la pintura chicana en California e incluso realizó algunos murales.

En 1986, en México, le plantearon a Linaza la posibilidad de dar su primer curso de pintura mural en el mismo sitio donde Siqueiros había impartido sus clases. Fruto de ese curso, que se planteó como un homenaje a Diego Rivera (de quien se celebraba entonces el centenario de su nacimiento) fue un gran mural realizado en el Instituto Nacional de Bellas Artes.

Y así empezó la carrera de Linaza como muralista y como profesor de muralismo. Una carrera que le ha llevado a viajar por muchos paises, dando cursos, y que ahora le trae a León, su tierra natal, para transmitir su experiencia.

El curso incluye una parte teórica, en la que se ofrece información a los alumnos sobre el muralismo a lo largo de la historia, desde sus orígenes hasta el momento actual, y una parte práctica, que consiste en realizar un gran mural entre todos.

«La idea es trabajar en equipo, que es algo que los artistas solemos hacer poco. El artista plástico –a diferencia de un músico, o de un bailarín– se aisla en su estudio y realiza unas obras muy libres, condicionados por su propio quehacer, pero pocas veces realiza trabajos colectivos».

Para Linaza, además, resulta muy interesante «ver e investigar dentro de esas posibilidades de que el artista, acostumbrado a trabajar en solitario, trabaje en equipo, con esa idea de que cuatro ojos ven más que dos y ocho ojos más que cuatro, hasta que finalmente se logra un trabajo que representa o quiere representar lo mejor de la gente que participa en esa obra. Me parece que eso tiene un valor añadido».

A su juicio, en este tipo de actividades «la gente joven se implica, aprende de los maduros, que a su vez también aprenden de la frescura que tiene la gente joven. Y eso hace que se desarrollen amistades que luego duran mucho tiempo, y que conducen incluso a desarrollar otro tipo de experiencias artisticas, de carácter colectivo, muy interesantes». En cualquier caso, para Linaza estos cursos son «un modo de aprender, no sólo lo que yo pueda enseñarles, sino que yo también aprendo de ellos, y ellos aprenden entre sí».

«Creo que esto es lo que pretendía hacer Vela Zanetti con su Fundación: cosas vivas», asegura Linaza, convencido de que «Vela, si se hubiera quedado en Nueva York, hubiera sido uno de los grandes artistas del siglo, pero prefirió volver a su tierra, eso le atrajo más que el éxito».


Un mural al año en León

El muralismo su auge en México a principios de siglo, después de la revolución, adquiriendo una función social muy importante. «En la actualidad se ha dejado un poco de lado. Existe un muralismo de lucha social, un muralismo decorativo, pero también hay un muralismo de otro tipo, como el de Vela Zanetti, que puede cumplir una función social, reivindicativa o histórica».

Linaza nunca imaginó que él sería el artista elegido por José Vela Zanetti para restaurar su mural de la ONU, en Nueva York. «Para mi fue muy importante, ya que se trataba de una pintura que yo consideraba emblemática, y además fue una suene poder restaurarla en vida en Vela, siguiendo sus instrucciones». Vela Zanetti ni siquiera pudo ir a la inauguración, y falleció a las pocas semanas de que finalizara la restauración.

Para Linaza sería muy importante «recoger el testigo de Vela y que León pudiera tener un encuentro anual de muralistas. Se podría realizar un mural colectivo cada año, que con el tiempo se convertirían en un patrimonio muy interesante y en una referencia para la ciudad».

 

ELIOSA OTERO

29 de Junio 2000, El Mudo / Cultura
Descargar el PDF (372 KB) >>>